lunes, 25 de noviembre de 2013

sábado, 26 de enero de 2013

martes, 27 de noviembre de 2012

  Sublimación del yodo.  CLIC AQUÍ


                                

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Separaremos los componentes de dos mezclas heterogéneas:
CLIC AQUÍ            Limaduras de hierro, sulfato de cobre y arena
                                Aceite y agua

domingo, 21 de octubre de 2012

jueves, 10 de noviembre de 2011

Actividades de Biología y Geología.
Proyecto Biosfera del Ministerio de Educación:     Clic aquí

miércoles, 28 de septiembre de 2011



Echa un vistazo al siguiente enlace:

LAS MUJERES EN FÍSICA Y QUÍMICA (clic aquí)

 MARIE SKLODOWSKA Y LA ACTITUD CIENTÍFICA
            Aunque el nombre de Marie Sklodowska suene a una desconocida, se trata del verdadero nombre de Marie Curie, que por esa razón machista de adoptar el apellido del esposo pasó a tener el de Pierre Curie, su marido.
            La vida de Marie fue apasionante y a su tesón y trabajo, en colaboración con su marido, debemos el descubrimiento de varios elementos radiactivos así como un mayor y profundo conocimiento de la radiactividad, descubierta casualmente por Becquerel.

            Polaca de nacimiento y francesa de adopción, Marie Sklodowska nació un 7 de noviembre de 1867 en Varsovia. Fue una joven ansiosa de saber que creció en una Polonia que no permitía que las mujeres asistieran a la Universidad.
            Marchó a París, donde estudió en la Sorbona y acabó siendo la número uno con mucho sacrificio y  malviviendo penosamente debido a su precaria situación económica.
            Pero gracias a su obsesión por aprender y a su firme voluntad consiguió una licenciatura en Física y otra en Matemáticas.
            Llegó el amor, se enamoró de un joven llamado Pierre Curie, que ya tenía un nombre como científico: había descubierto junto a su hermano la piezoelectricidad (propiedad de algunos cristales que al ser sometidos a tensiones adquieren una diferencia de potencial)
            Su tesis doctoral pudo hacerla con su marido, precedente de lo que hoy llamamos conciliar vida familiar y laboral, y ésta consistió en el estudio cuantitativo de las radiaciones del uranio, para lo cual utilizó un aparato basado en la piezoelectricidad que medía cantidades pequeñas de corriente.  El laboratorio lo montaron en un cobertizo abandonado, con goteras, sin calefacción y con pocas posibilidades de utilizar aparatos dignos para su investigación. Pero aún así iniciaron sus experimentos, ejemplo de hasta qué punto la curiosidad insaciable de un científico marca su vida y la del resto de la humanidad.