miércoles, 28 de septiembre de 2011

 

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 Quinto congreso (1927)

Considerada la fotografía más importante y famosa de la historia de la Ciencia

 
 
 Los congresos Solvay (también llamados conferencias Solvay) son una serie de conferencias científicas que han sido celebradas desde 1911. Al comienzo del siglo XX, estos congresos reunían a los más grandes científicos de la época, permitiendo avances muy importantes en mecánica cuántica. Pudieron ser organizados gracias al mecenazgo de Ernest Solvay, químico e industrial belga.

Después del éxito inicial de la primera conferencia, las conferencias Solvay han sido dedicadas a problemas abiertos tanto en la física como en la química. Estos congresos suceden cada tres años. La 23.ª conferencia Solvay tuvo lugar en Bruselas entre el 1 y el 3 de diciembre de 2005, sobre el tema La estructura cuántica de espacio y tiempo.
 

LAS MUJERES EN FÍSICA Y QUÍMICA (clic aquí)


 MARIE SKLODOWSKA Y LA ACTITUD CIENTÍFICA
            Aunque el nombre de Marie Sklodowska suene a una desconocida, se trata del verdadero nombre de Marie Curie, que por esa razón machista de adoptar el apellido del esposo pasó a tener el de Pierre Curie, su marido.
            La vida de Marie fue apasionante y a su tesón y trabajo, en colaboración con su marido, debemos el descubrimiento de varios elementos radiactivos así como un mayor y profundo conocimiento de la radiactividad, descubierta casualmente por Becquerel.

            Polaca de nacimiento y francesa de adopción, Marie Sklodowska nació un 7 de noviembre de 1867 en Varsovia. Fue una joven ansiosa de saber que creció en una Polonia que no permitía que las mujeres asistieran a la Universidad.
            Marchó a París, donde estudió en la Sorbona y acabó siendo la número uno con mucho sacrificio y  malviviendo penosamente debido a su precaria situación económica.
            Pero gracias a su obsesión por aprender y a su firme voluntad consiguió una licenciatura en Física y otra en Matemáticas.
            Llegó el amor, se enamoró de un joven llamado Pierre Curie, que ya tenía un nombre como científico: había descubierto junto a su hermano la piezoelectricidad (propiedad de algunos cristales que al ser sometidos a tensiones adquieren una diferencia de potencial)
            Su tesis doctoral pudo hacerla con su marido, precedente de lo que hoy llamamos conciliar vida familiar y laboral, y ésta consistió en el estudio cuantitativo de las radiaciones del uranio, para lo cual utilizó un aparato basado en la piezoelectricidad que medía cantidades pequeñas de corriente.  El laboratorio lo montaron en un cobertizo abandonado, con goteras, sin calefacción y con pocas posibilidades de utilizar aparatos dignos para su investigación. Pero aún así iniciaron sus experimentos, ejemplo de hasta qué punto la curiosidad insaciable de un científico marca su vida y la del resto de la humanidad.